martes, 23 de junio de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
Coma diabético.
miércoles, 10 de junio de 2009
Crepúsculo
martes, 9 de junio de 2009
Rol. Vol. 5
Como siempre, para recordar:
Como ya habían inspeccionado la zona inferior de la torre decidieron subir directamente al lugar en el que estaban el sillón del mago y las dos puertas quizá allí encontraran lo que buscaban. Tras subir a lo alto de la torre decidieron comenzar por la puerta que tenían a su derecha. Aliena se dispuso a comprobar si la cerradura disponía de trampas y, para su pesar, así fue. Le parecía una trampa complicada y no estaba segura de poder desactivarla. Nomar, sin pensárselo dos veces, cogió el sillón de Gadar y golpeó fuertemente la puerta con él lo que hizo que la trampa se activara y un dardo envenenado saliera disparado de la cerradura. Por suerte el respaldo del sillón sirvió de armadura a Nomar ya que el dardo no pudo atravesarlo. Algo más relajados los compañeros volvieron a acercarse a la puerta y Aliena volvió a comprobar las trampas, suponía que el mago habría sido muy cauteloso. Esta vez la trampa era algo más sutil: un hechizo mágico. Afortunadamente en este caso Aliena sabía cómo desactivarlo y en un momento entraron en la estancia que el mago había protegido con tanta intensidad.
La habitación no era muy grande, aunque disponía de espacio para un escritorio y una especie de camilla sobre la que vieron el cuerpo de un hombre. Los compañeros se dirigieron rápidamente hacia él para comprobar si estaba vivo y, aunque su aspecto no era tan decrépito como los de las mazmorras, enseguida supieron que no podían hacer nada por él. Parecía haber sido embalsamado y sus brazos y su pecho estaban abiertos como si los hubieran utilizado para investigar su funcionamiento. Los compañeros se dirigieron entonces al escritorio, cuyo contenido llamó mucho la atención de Eihrulan: un gran libro forrado de cuero azul y con detalles escritos en plata al que identificó como un tomo de magia, un libro abierto en el que estaban reproducidas imágenes de la máquina de las mazmorras y un libro más pequeño que tuvo que abrir para identificar su contenido:
“ … año ..20 de la era..
Mi maestro, Fistandantilus, está contento de que por fin el Príncipe de los Sacerdotes haya de decidido retirar a los magos de sus torres… “
¡Era el diario de Gadar! ¡El mago había estado alargando su vida usando la de los aldeanos y los viajeros! Eihrulan cogió los tres libros y se dispuso a seguir investigando.
- Será mejor que nos vayamos por hoy. Empieza a anochecer. – Dijo Nomar.
Los compañeros habían estado tan absortos con sus descubrimientos que no habían notado el descenso del sol. Aún les quedaba un trecho para volver al pueblo y no querían esperar a la noche ya que podrían encontrarse con los espectros que el mago había creado. Bajaron las escaleras y se dirigieron hacia la puerta pero antes de salir Nomar decidió coger la cota de malla que habían visto en la sala de las armaduras. Se la puso y corrió tras sus compañeras, que ya habían pasado la puerta. Pero antes de que pudiera salir, la puerta se cerró dejándolo encerrado en la torre. Poco a poco, frente a él, surgió una neblina que acabó tomando la forma del esqueleto de un caballero. Aliena y Eihrulan notaron cómo enfrío se apoderaba del lugar e intentaron encontrar una forma de abrir la puerta pero sólo pudieron escuchar a través de ella:
- ¿Quién sois? ¿Cómo osáis robar objetos de esta torre?
