miércoles, 8 de abril de 2009

Rol. Vol. 3

Eihrulan subió las escaleras tras el mago, seguida silenciosamente por sus invisibles compañeros.

Mientras subían los amplios escalones sin pasamanos pudieron ver que en el suelo, en el hueco de la escalera, había una reja con cerradura de la que emanaban unos olores nauseabundos. 

Subieron unos ocho niveles hasta lo más alto de la torre, donde sólo encontraron un viejo sillón en el que se sentó Gadar y dos puertas una a cada lado del sillón. La luz entraba por una enorme cristalera que se encontraba justo detrás del sillón del mago. Eihrulan no tuvo más remedio que situarse frente al sillón, de espaldas al hueco de la escalera. Sus compañeros se situaron a su lado, vigilando las acciones del mago.

 

- ¿Has venido tú sola a negociar conmigo? ¿Es que acaso eres una inconsciente o quizá tienes un guapo guerrero para protegerte?.- 

 

Mientras el mago hablaba Eihrulan notó cómo éste intentaba entrar en su mente y trató por todos los medios de no pensar en sus compañeros. Pero Gadar había captado algo y lanzó un conjuro,  de inmediato los tres compañeros notaron cómo sus movimientos se volvían más lentos. Gadarse preparó para atacar a Eihrulan pero Aliena, que se encontraba casi detrás del mago, lo apuñaló por la espalda mientras Nomar le atacaba con su espada. Aunque herido, Gadar se dispuso a atacar a Eihrulan pero ésta le lanzó unos proyectiles mágicos que le hicieron caer rompiendo la cristalera y precipitándose al vacío.

 

Eihrulan, libre del hechizo de lentitud, bajó rápidamente las escaleras para asegurarse de que el mago había muerto. Sus compañeros, ralentizados aún por el hechizo, observaron desde la cristalera rota cómo la túnica del mago frenaba la caída aunque no evitaba el sonido de huesos rotos al llegar al suelo. Aún así Eihrulan, al llegar hasta el mago, le clavó varias veces su daga y le cercenó el cuello. La piel del mago fue tornándose gris y parecía que se pegara cada vez más a los huesos, hasta que casi podían verse. El rostro de Gadar se fue deformando hasta convertirse en un cráneo cubierto de piel gris y reseca. Los grajos habían bajado y ahora rodeaban a los dos magos y, de repente, como una ráfaga de viento, levantaron el vuelo a la vez que el cuerpo deGadar se transformaba en polvo, dejando en el suelo las viejas vestiduras del mago. Eihrulan no lo pensó dos veces y se hizo con los ropajes y un colgante que encontró entre ellos, podrían tener algún valor. Volvió corriendo a la torre, donde sus compañeros ya le esperaban en la primera sala. Ahora el objetivo era encontrar a los dos jóvenes.

2 comentarios:

Mordrog dijo...

Very Interesting!

Ladonna dijo...

Continues on Vol. 4.