lunes, 31 de agosto de 2009

Vaga.

Bueno, sólo un poco. Pero es que con este calor insoportable... no he sido capaz de buscar sombrillas ni paragüas. Las fuerzas no me llegaban.

Así que en lugar del montón de fotos que suelo colgar, este mes sólo he hecho dos para el grupo La Vuelta al Mundo. Y no es que esté orgullosa de que sean tan poquitas, pero al menos no son feas. Bueno, depende para quién. Que se que hay algunos por ahí a los que mi pobre muñeca provoca algo más que mal rollito...

Aquí os las dejo, plis, comentadme qué os parecen. Y como siempre, pasaos por el grupo, este mes tiene fotos geniales!


Nancy y la sombrilla


A la antigua y con textura

viernes, 28 de agosto de 2009

Desvampirizándome...

¿En qué momento de la creación las mujeres pasamos de compañeras a simples damas expectantes? ¿En qué momento nos convertimos en un objeto a salvar y dejamos de tener voluntad propia?

Porque pensándolo atentamente, éso es lo que ha ocurrido. Las mujeres, la mayoría, pasamos nuestra infancia y nuestra juventud esperando y soñando con un príncipe azul que nos adore y bese el suelo que pisamos. ¿En qué momento dejamos de tener una camino juntos para tener un camino por el que ser idolatradas? No es que la adoración sea molesta, en ciertos momentos, pero ¿es acaso real? ¿acaso el príncipe azul dirá que somos adorables incluso cuando eructemos? Ah, que las princesas no eructan. No lo sabía. Eso no viene en los cuentos. En los cuentos las princesas son bonitas y dulces. Y todas saben bailar y cantar.

Alguien, en algún momento, nos convirtió a todas en princesas sin avisarnos ni pedirnos permiso. Y sin dejarnos instrucciones. Y lo peor. Sin avisar a los hombres que a ellos les tocaba el papel de príncipe salvador. Guapos. Atléticos. Bailarines y cantantes. Dulces y detallistas hasta la exageración más absoluta. Y protectores. Vamos, sin vida propia más que para adorarnos. Que nadie se ofenda pero ¿conocéis a alguien así? ¿conocéis a algún hombre REAL cuya única misión en la vida sea amar a una mujer por encima de todo? Yo no, la verdad. Dulces y atentos, si. Cariñosos, si. Protectores, también. ¿Pero sin más vida que su amada? No. Ni ganas, la verdad. No me apetece que me anulen. A veces puedo querer apoyo, pero no una silla de ruedas.

A veces me gusta sentirme princesa. Me gusta mucho. ¿Pero a todas horas? ¿Y para cuándo dejo mi mal genio?¿Las princesas no tienen síndrome premonstruoso? A veces me gusta no ser delicada. A veces apetece ser espina en lugar de rosa. Y a veces, sólo a veces, me gusta sentirme una igual. Sin necesidad de héroe. Pero con el anhelo extremo de un compañero de verdad. Que me ayude a levantarme cuando caiga, pero que también pueda caer. Que a veces necesite una heroína. Sólo a veces. El resto del tiempo lo quiero normal. Quiero cocinas compartidas y peleas de almohadas. Porque mi príncipe es también mi amigo. Quiero risas. Quiero ver más que a través de sus ojos.

No quiero ser princesa. Quiero olvidar a Cenicienta. Y a Odile. Y a Bella. Por encima de todas quiero olvidar a Ariel. Y hasta a Fiona. Quiero quedarme con mujeres y hombres reales. Conmigo.

PD: curioso el efecto que ha tenido en mí Crepúsculo ¿verdad?

Besitos!

miércoles, 12 de agosto de 2009

La niña de mantequilla

"Érase una vez.." (Porque lo mío es un cuento)

No recuerdo quién fue el primero en llamarme así. Lo cierto es que probablemente tampoco me lo llamaran tanto, pero lo tengo grabado a fuego en la memoria. Es lo que tiene el dolor. Que tiene memoria. Y yo de dolor entiendo un huevo. Y hasta dos.

Pues lo que iba diciendo. Que no recuerdo quién fue el gracioso que me puso el dicho adjetivo. Y está claro que no fue porque fuera salada ni fácil de untar (entiéndase como se quiera). Era porque siempre me dolía algo. Las muñecas, los pies, la espalda. A veces duele hasta respirar. Y duele que los demás no lo entiendan. Y lo mío era diario. Estar sentada en la silla del colegio era una tortura. Las clases de gimnasia ni lo cuento. No soy torpe. Corrijo: no soy demasiado torpe. Pero tampoco soy una atleta. Por mucho ballet que haya hecho. Correr era insoportable. Saltar requería toda mi fuerza mental. No va a dolerme. No va a dolerme.

Alguien decidió que me lo inventaba. Que eran cuentos. Que lo hacía para llamar la atención. Claro, es que sus padres se han divorciado, la niña tiene que llamar la atención de alguna manera. Y lo hacía. Tenía mis "maneras". Pero el dolor no era una de ellas. Curiosamente la respuesta de mis padres a mi dolor era siempre la misma: "No le hagas caso. Si no le haces caso se te acaba pasando." Eso y el "Llorar no sirve para nada" de mi padre son las frases más estúpidas que he oído nunca. A ellos, quiero decir.

El error estuvo en creerlos. A todos. Creí que mi dolor era mi forma de expresar mi debilidad, mi fragilidad. Mi falta de cariño. Y una polla (perdón). No soy débil. No soy frágil. Y tengo y he tenido mucho más cariño del que todos me hacían pensar. Malos momentos tenemos todos. Y no nos provocan dolor difuso y contínuo para el resto de nuestras vidas. Porque eso es lo que la niña de mantequilla vive cada día. Y ya no necesita llamar la atención. Y desde luego sigue sin estar falta de cariño. Pero el dolor sigue ahí. Más intenso si cabe. En cada hora pasada frente al ordenador. En cada niño alzado en brazos. En cada una de las cosas que implican estar viva. Y ser un ser físico además de espiritual.

La niña de mantequilla está agotada. Y no tiene ganas de irse a la cama porque sabe que le pesarán las sábanas.

La niña de mantequilla tiene una enfermedad. Se llama FIBROMIALGIA. Y lo que piensen los demás, pues eso. Una polla. O dos. (Y esta vez sin pedir perdón)

Besitos de mantequilla a todos!

lunes, 10 de agosto de 2009

Capoeira. Apué!!

De verdad de la buena que ayer, cuando fuí al Puerto, andaba buscando sombrillas y derivados para el grupo La Vuelta al Mundo. Pero es que no había nada que me gustara... y para colmo nos encontramos con éstos. Y se pusieron a hacer capoeira allí, en medio de la calle. Y una con la cámara en el bolso, pensando en sombrillas. Pues qué le voy a hacer, si no hay sombrillas, hay gente dando volteretas. Y no me negareís que no es interesante... sobretodo para Mordrog-Ash!

Ahí van algunas fotos, más en flickr!

Lo primero es calentar, eso lo sabemos todos...


Preparar el cuerpo

... aunque ellos tienen una curiosa manera de hacerlo ¡con música y a golpes!


Calentando


Un saludito nunca viene mal y es muy educado...


Saludo

¡y a dar volteretas!


Elasticidad


Acrobacias


Más acrobacias

Para más información...




Besitos!!

miércoles, 5 de agosto de 2009

Sin título.

7 Noviembre 08

Ni siquiera se saludaron. El abrazo fue tan intenso que sintió su cuerpo flotar. Se habían echado tanto de menos. Necesitaba abrazarle, sentirle, saber que esta vez no se le escaparía de entre los dedos. Escuchaba su voz, sabía que le hablaba. Fue entonces cuando abrió los ojos. Por un momento esperó asustarse, pero era tan hermoso... un cielo negro, estrellado, inmenso. Y junto a ellos, tan cerca que casi la podía tocar, una luz intensa, cegadora. Cálida. Tengo que tocarla. Y su mano se alejó del cuerpo de Gabriel. Notó resistencia. Él le decía algo, la retenía. Pero ella tenía que tocar aquella luz.
Primero fue frío. Después calor. Placer. Dolor. Cientos de remolinos recorriéndole el cuerpo. Sintió que la luz le atravesaba. Dejó de sentir a Gabriel. Sólo entonces se asustó. Buscó sus manos y encontró su voz. Tranquila, no me moveré de tu lado. Buscó su mirada cálida, sintió de nuevo el suelo bajo sus pies.
¿Qué ha ocurrido Gabriel?
Tocaste una estrella, ahora eres una también.
Como tú.
Como yo.

8 Noviembre 08

Aún no sabe cómo lo adivinó. La idea estaba ahí, en su cabeza, y cuando él le miró con aquella mirada suya, tan limpia, tan cristalina, no necesitó más explicaciones. Ahora lo entendía todo. El calor de sus manos, la ternura con que ningún otro se podía comparar. Ahora los sentía en su interior. Sentía que por primera vez sus ojos veían muchas cosas. Alargó sus manos para tocar de nuevo a Gabriel. El torbellino volvió a recorrerle el cuerpo, pero esta vez él no le retenía. Sonreía frente a ella lleno de felicidad.
Ahora sabes quién soy.
¿Volverás a irte?
Podrás venir conmigo.

Parece ser que he vuelto a tener un momento hiperquinceañero. Conste que esto lleva escrito desde las fechas anteriormente indicadas. Supongo que estaba premonstruosa. O algo así. Lo he encontrado y me ha dado por colgarlo aquí, para futuro escarnio público. Que sus conozco rolerillos frikosos. A ver quién se mete con la Señora Suprema que promete que esta vez no se le pasan trampas ni maldiciones. Empiezo a pensar que tengo doble personalidad. Ay de vosotros!